Al despertar salimos a ver si encontrábamos algunos repuestos que se nos hacia imperioso conseguir, principalmente se trataba del bendix del arranque del ford A ya que con la batería de 6 voltios en perfecto estado, seguíamos empujando, lo increíble fue que Miguel y Pedro salieron preguntando y llegaron a un señor limitado en su vista quien sin poder ver estiro su mano en un cajón y saco la pieza que tanto buscamos sin tener suerte antes… además cambiamos la tripa del velocímetro de la chevy, El Cura y Pedro engrasaron la ford y el carrito al que también le ajustaron los rodamientos…
Con la mayor de las gratitudes nos aprontamos a despedirnos de este escuadrón considerado nuestro hogar por ese día porque fue así como nos hicieron sentir…
Al cargar combustible nos encontramos con algo que los argentinos sabemos tolerar… las colas… pero en estas también pudimos conocer gente que nos alentó haciendo saber que no estamos herrados entre todos los que se acercan a saludar se destaco un matrimonio con tres hijos, quienes surcaban las rutas conociendo, al preguntarnos de que se trataba nuestro viaje, les contamos nuestra idea, para sorpresa de todos la señora nos manifestó sentir vergüenza por solo hacer turismo cuando nosotros atravesamos el país con tan noble objetivo… aquí recalcamos que solo somos un medio y que la colaboración de cada uno de los que fueron aportando como la de Gendarmería es lo que realmente es destacable…
Por fin cargamos combustible en los cinco vehículos como en los bidones y nos dispusimos a hacernos a la ruta, rumbo a Chos Malal, pero a los poquitos kilómetros nos gano la tentación de un rió con aguas calidas y disponibles a los transeúntes así que nos paramos en el pedal de freno y en contados segundos nos reconocíamos en el agua sumergidos… esto se prolongo por alrededor de dos horas… las cuales disfrutamos tanto los grandes como los niños… pudiendo hacer unos clavados cuando los jejenes nos sacaban del agua…
Ya en la ruta a Chos Malal sin ningún inconveniente mas que lo avanzado del día entrando en la noche, es que la chevy se adelanta para hacer el contacto en Gendarmeria junto a Gastón como copiloto fue ahí que consideramos comprar pizzas para toda la tropa y alcanzarlos en la ruta, pero al salir del pueblo la policía que ahí se destaca nos informo que la banda ya estaba en el pueblo, al fin nos encontramos en Gendarmería, pero ya se estaban abasteciendo por lo que a las pizzas tuvimos que guardarlas donde pudimos…
La patota se dividio en dos alojamiento situados en difertes direcciones al menos el cura, Anibal y Fabiana fueron invitados con un asadazo… dormimos tranquilos una vez mas entrelazando nuestros sueños con los de los chicos de La Quiaca…
lunes, 26 de enero de 2009
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