viernes, 30 de enero de 2009

Por la Mañana muy temprano una vez mas a las 5 nos esperaba un nuevo amigo que en la tarde anterior se comprometiera con Anibal a acompañarnos mas o menos unos 50 kilómetros a la salida de Catamarca, en su Zanella 150 con un año de uso y 21 mil kilómetros en su haber, esto puede hacerles saber que Juan Carlos “Cacho” Tapia no es de quedarse quieto o solo usar su moto para ir a misa los domingos, además estaba equipada con un poderoso mp4 y potencia con dos parlantes que le acompañan en sus salidas habituales también cuenta con una base de radio la que pusimos en sintonía con nuestros HT por lo que podíamos saber en que parte estábamos ya que el nos relataba, un baqueano muy moderno, con una solidaridad muy destacable ,se lamentaba muchísimo no poder acompañarnos hasta la Quiaca, nos dejo con una agradable sensación entremezclada con un dejo de emoción al verlo saludando a cada uno de los autos al pasar por su lado , particularmente lo vi por mi espejo retrovisor hasta perderlo pensando en que personas desinteresadas , como él con tanto para dar, por suerte vamos encontrando en el camino lamentablemente no es mucho el tiempo que podemos compartir con ellos porque en este viaje nuestra meta está muy clara y es la de llegar a los pequeños de La Quiaca a los que estamos seguros veremos y en gran parte gracias a muchos de los que nos leen alientan por el camino o nos ayudan…
De aquí en mas el viaje fue muy tranquilo admirándonos con esta Argentina con miles de paisajes diferentes de los que estamos seguros cambian día a día…
Llegamos a San Miguel de Tucumán, pifiamos la entrada por lo que dimos muchísimas vueltas conociendo al Tucumán que no todos ven, tan solo con el inconveniente de la elevadísima temperatura que en el interior de la chevy a la sombra nos daba la increíble medición de 42, 3 grados centígrados, ni hablar de la Ford A y el resto de los vehículos, la chevy en una de las malas indicaciones de las que fuimos victimas en reiteradas oportunidades, no quiso arrancar mas, así que Miguel hizo un puente rapidito para seguir… por suerte llegamos a Gendarmería, aquí nos acomodamos en una siesta dispersa en el pasto de una cancha despertándonos al quedar al sol… aquí luego le toco otra sesión de mecánica a la chevy a cargo de Miguel Pedro y mía, hicimos cambio de aceite, filtro y bujías, a la forcita no le hizo falta nada y al fiat de Anibal solo comprarle aceite por si faltara, los Zapata visitaron amigos para encontrarnos por la noche al acostarnos todos en un salón preparado para tal fin.

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