A la salida de Chos Malal nos encontramos con la novedad que no tenían combustible, pero con los bidones que teníamos cargados desde Zapala, pudimos seguir camino hacia Malargue, sin problemas en la ruta, llegamos a Buta Ranquil, lugar donde hay una estación de servicio digna de una foto, ya que parecía que pasamos por el túnel del tiempo y caímos ahí, las bombas son de museo… y la nafta vale oro…cargamos ahí y salimos con destino a Malargue, ya en Mendoza el Cura se adelanto buscando una sombra para comer y descansar unos minutos, también teníamos la idea de descansar los motores del calor y reparar una fallita en el ford a encontrándonos con la hospitalidad de un mendocino que nos permitió ocupar el patio de casa y refrescarnos en un chorrillito que hacia del lugar un vergel en el medio de la nada… comimos las pizas que en Chos Malal pensé guardaría ya saben donde… dormimos, sacamos fotos, arreglamos las radios para comunicarnos y seguimos felices… riéndonos de el enojo mío de la noche anterior y soportando las gastadas de todos inclusive propias…
Nos esperaban 80 Km de ruta cuarenta con pavimento inexistente de no ser por unos manchones que hacían mas intransitables estos km, pero regocijándonos con el río Grande y los paisajes que nos dejaban atónitos… también saludamos a una docente de Entre Ríos que pasaba en su camioneta con su marido y paro para charlar… cruzamos también a una familia que transitaba por la ruta en una moto, con un particular tandem construido por su propietario para viajar con su mujer y su hijita a la que se la veía muy cómoda en ese asiento preparado especialmente, nos deleitamos con este particular invento patentado que seguro dará que hablar… también se sumo un Canadiense que transitaba en una moto, quien solo podía decir textualmente GUAUUU cada tres segundos mientras miraba este carrito fotografiándolo…
Cuando por fin creímos terminar con este feo pavimento inexistente, cargamos los últimos 15 litros de nafta en una estación de servicio en el ford a y seguimos llegando a Malargue para encontrar la hospitalidad de Gendarmeria a través de el primer alferez Mario Tomas Soto del escuadron 29 Malargue Mendoza, que nos alojo en un quincho muy bien equipado comimos y dormimos una vez mas pensando en la jornada siguente…
lunes, 26 de enero de 2009
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